36° Mar del Plata: Álbum para la juventud (Malena Solarz)

Por Tomás Guarnaccia.


En 2018 la agrupación estudiantil “La Raymundo” competía en elecciones por el centro de estudiantes del Departamento de Artes Audiovisuales de la UNA. En su campaña, además de repartir panfletos con consignas y propuestas, solían regalar stickers con una serie de preguntas: “¿Cine para qué?”, “¿Cine por quién?”, “¿Cine para quién?”. Incluso, en vísperas de elecciones llegaron a serigrafiar con estas preguntas buena parte de las paredes del barrio porteño de Almagro. De las tres, la última emerge como la más rica; en su indagación profunda se llega también a la problematización de las otras dos. En su nueva película, Malena Solarz sugiere desde el título una respuesta a la pregunta crucial del tridente: su film es un Álbum para la juventud. Ahora bien, tomando la definición de “álbum” cercana a la música, arte con el que la película coquetea, ¿a qué juventud le dedica Solarz esta composición cinematográfica? 

Pasados cinco minutos del film, sus cimientos quedan establecidos: los protagonistas son dos adolescentes porteños en edad de secundaria cuyos gustos parecen volcarse de lleno en el arte (independiente, claro). Apenas más adelante llega más información: Sol es aficionada de la música y Pedro del teatro; entre talleres de escritura y clases de piano, ambos van modelando sus primeras obras mientras el espectador asiste durante 80 minutos a un desfile de pequeñas situaciones cotidianas de ambos, de sus amigos o sus hermanos. En la película parecería haber una idea cíclica alrededor de la interacción de los personajes con algunos objetos: gente revoleando cosas desde balcones, una tarjeta SUBE que no para de perderse o una libretita privada donde el joven vuelca sus ideas. Estas simpatías, que asoman como intentos de dotar de algo característico a estos jovencitos personajes de clase media alta profesional, se diluyen en la marisma de una cotidianidad tan —usemos una palabra de jóvenes— paja como la de tantas otras películas de jóvenes anémicos a las que buena parte del Nuevo Cine Argentino nos ha acostumbrado. Pero cuidado, el retrato de una cotidianidad carente de grandes emociones no es para nada sinónimo de, digamos entre comillas, mal cine; lo que aquí sucede es que existe una idea de contento: como si el hacer una ficción sobre la apacible vida de un adolescente sin problemas, que juega a la play, que se queda dormido mirando Netflix, que siente vergüenza por que lean sus primeros borradores y que, por distraído, no se puede inscribir en la universidad, alcanzara para retratar algo de o, mejor dicho, para la juventud contemporánea.

Álbum para la juventud (Malena Solarz, 2021)

Recientemente, en un posteo de Instagram, el crítico Valentino Cappelloni celebró la publicación de un libro de Ellen Bass donde ofició de cotraductor, y elogió su poesía poniéndola en contraposición a lo que llama literatura tofu, aquella “insípida e irrelevante, de los poetas indies a los que nunca les pasó nada en su vida”. Con todo el respeto que se merece el tofu, no sería para nada equivocado hacer una extrapolación y señalar la existencia de un cine tofu, donde se inscriben aquellos films sobre las vidas de personas anodinas de clase media alta, o directamente alta, a las que nada les pasa ni pasó en la vida, filmadas de manera tan cuidada como también anodina desde lo estético.

Dentro del panorama argentino, la Universidad del Cine (FUC) es uno los mayores exponentes en materia de exportación de cine tofu; Álbum para la juventud no es la excepción. Pero hay algo curioso en este nuevo ejemplar: el cine tofu suele estar también definido por sus condimentaciones, sus pequeñas gracias, sus arrebatos lúdicos y sus libertades formales, destellos que se encuentran apaciguados o llevados a su mínima expresión en este film seleccionado para la Competencia Internacional del Festival de Mar del Plata. Cuando en otras películas de este tipo pueden haber, por ejemplo, coqueteos con el género musical como en Te quiero tanto que no sé (Lautaro García Candela, 2018), plena autorreflexividad como en Y ahora elogiemos las películas (Nicolás Zukerfeld, 2018) o puro encanto y ángel como en Viola (Matías Piñeiro, 2012), en Álbum para la juventud todo se emparenta estéticamente con el espíritu de los “días lánguidos” de estos jóvenes en su “pequeño universo” en un “tiempo suspendido”, como describe muy bien el catálogo del festival.

La idea de contento alrededor del gesto narrativo también se repite en la estética: como si la siempre luminosa y sutilmente plástica imagen del director de fotografía Fernando Lockett alcanzara para redimir a esa cámara emplazada en un punto fijo, solo movediza de vez en cuando a ritmo impasible con algún paneo si un personaje osa salir de cuadro, que se contenta con registrar la poca cosa con poca cosa. Álbum para la juventud es capaz de doblar la Ley de los signos y hacer que menos por menos sea igual a menos.

Quizás la analogía músical del comienzo de este texto haya sido errada y este no sea un conjunto de composiciones cinematográficas dedicadas a una juventud particular. Quizás sea mejor pensar que el “álbum” del título refiere a la otra acepción, a aquellos libros grandes que se venden en bazares con muchas páginas, todas en blanco. Parece adecuado: Álbum para la juventud, un libro en blanco, liso, vacío.


© TOMÁS GUARNACCIA | 2021

[Permitida su reproducción citando la fuente]

32 comentarios sobre “36° Mar del Plata: Álbum para la juventud (Malena Solarz)

  1. Tomás,
    Estoy de acuerdo con el punto que postulas sobre la película. El problema que encuentro es que es lo único que decís. No hay propuesta alguna de tu parte. Para críticos que cataloguen el cine y lo dividan en buenos y malos, ya hay muchos y viejos. Para decir lo mismo que Prividera ya tenemos a Prividera y bastante pesado ya es.
    Igualmente, te mando abrazos y besos.
    Alex.

    Me gusta

    1. Alex, mucho gusto,

      Primero que nada gracias por leer y comentar.

      Sobre la falta de propuesta: puede ser que falte algo en ese sentido, quizás hubiera estado bueno; aunque, a decir verdad, no veo esa «falta» como algo directamente negativo ni tampoco creo que el gesto de proponer sea un requisito obligatorio para la crítica. Hay textos que interrogan, algunos que desmenuzan, otros que proponen y existen aquellos que hacen todo a la vez. En todo caso, no creo que haya jerarquías.

      Sobre lo otro: lamento que hayas leído el texto como una mera catalogación entre «buenos y malos», creo que la cosa va por otro lado. Además, me dio curiosidad, ¿Quiénes serían los «buenos» en el texto? Siento que las catalogaciones y las etiquetas en la crítica son cosas móviles y abiertas hechas para pensar vínculos y relaciones (no creerás que ando por la vida señalando pantallas de cine al grito de «¡hizo un paneo! ¡cine tofu!»), si por agrupar y criticar a cierto cine se es automáticamente privideriano hay ahí una lectura perezosa. También, digamos todo, ¿qué cansa más, este cine impermeable producido en loop hace años o su crítica también reiterada? A mí me jode más lo primero, lo segundo, aún en su pesada reiteración, lo siento más fértil. Obviamente hay que seguir buscando nuevas y mejores formas de entrarle al asunto, eso siempre, en eso estoy con vos a pleno.

      Te mando un abrazo grande y, de nuevo, gracias por comentar,
      Tomás

      Me gusta

  2. Estimado tocayo,
    escribo estas líneas en pos de intentar generar un diálogo más frondoso que – espero – pueda ser útil para ampliar el espectro de lo que tu artículo plantea. A mí, al menos, me permite pensar.
    Leí tu crítica antes de ver la película. Y si de catalogar se trata, podría decirse que a grandes rasgos, uno encuentra dos grandes géneros de críticas, que acaso sirvan para algo: la que sirve para que la gente vaya al cine (la usualmente conocida como reseña) y la que sirve para pensar (aquí entrarían las que vos mencionás como las que desmenuzan, interrogan o proponen – o todo a la vez).
    Aquí, en esta oportunidad, cuesta encontrar las diferentes herramientas para tal fin. Cuesta ver ese desmenuzado, dado que no existe una descripción pormenorizada de los diferentes elementos que juegan en la película, de la puesta en escena, de la cadencia actoral, de la utilización de la música, de la composición sonora general. Y menciono estos sólo porque son los que saltan a un golpe de vista y sorprende verlos tan ignorados aquí.
    Si se trata de interrogar, no hay una pregunta que se le haga al material, sino más bien una hipótesis y una sentencia (como en la conocida caza de brujas), estratégicamente planteadas desde el inicio. Propuestas, ya lo has dicho, no hay.
    Tampoco creo que sea una reseña, y supongo que en eso estarás de acuerdo.
    Lo que me parece poco alegre es que esté en un tercer rubro de críticas: las críticas para matar.
    Y quisiera explayarme al respecto.
    Noto que algo de ello se ve en la circularidad que maneja el texto, y cómo, presa de cierto engolosinamiento con los juegos de palabras, evidencia cierta postura ya tomada desde el principio, para llegar a ese final. Eso, de algún modo – como sucede con aquellas películas donde se hace claro hacia dónde van – me demuestra que hay poco interés en interrogar, pero sí en erradicar. ¿Ése será el ‘para qué’ al que se condenará a la crítica?
    Y ahí estoy un poco con Alex, porque si bien aclarás que no hay buenos ni malos, al siguiente momento polarizás las películas con la crítica. No nos debería cansar ninguna de las dos, quizá deberíamos optar por una tercera fuerza, donde las películas escuchen a la crítica, y donde la crítica no sea insolente con las películas, y genere el diálogo y el discurso, y proponga esos caminos, vínculos y relaciones que tanto gusto da leer, escuchar y proponer.
    En cuanto al film, no diré mucho. Hay una división que como cineasta me es muy cercana: las películas que haría (escribiría y dirigiría, las que siento hermanas en su universo de experimentación relacionadas a lo que me propongo probar), y las películas que no haría (porque no podría, porque el universo me es ajeno o por otros motivos).
    Creo que es realmente un Álbum para la juventud. Uno musical, como has dicho, y también un álbum, como esos de figuritas, pero con todas las postales que la película, a lo largo de sus 80 minutos, nos ha regalado. Algunas gustarán más, otras menos. Algunos recibirán el álbum con alegría, con cierta ternura que transmite; y otros no lo comprarán, no les interesará. Y así es la cuestión.
    Con cariño,

    Tomás

    PD: No quiero ser rompehuevos, pero al citar esos tres cineastas como ejemplo de cine made in la FUC se está siendo un tanto tramposo. Sabrás que dos de ellos aparecen en la película (uno es amigo de la directora, otro su pareja) y con el tercero no solo son amigos, sino también comparten director de fotografía.
    Es como si te viese con tu banda en la esquina del barrio, me quedase observando y luego diga que todos en Buenos Aires hablan como vos.
    Ojalá puedan plantearse más interrogantes alrededor del film, menos conclusivos y que inviten a sus realizadores a acercarse y debatir.
    Un abrazo grande

    Me gusta

    1. Buenas tardes, estimado tocayo,

      Recién puedo encontrar un hueco para responderte, antes que nada me alegra que te hayas acercado a los comentarios.

      Leí atentamente tu respuesta y me gustaría comenzar directamente por el quid de la cuestión. Luego de desmenuzar con bastante habilidad algunas herramientas y la estructura del texto, planteas o concluis que te gustaría ver una crítica que no sea insolente con las películas; y ahí, querido tocayo, es donde emerge nuestra radical diferencia: siento que hace falta mucha más insolencia en el mundo del cine, del arte en general y de la crítica. Si esta es una “crítica para matar” y a su vez, como decís, también te permite pensar, ¿por qué ponerla en una tercera categoría? ¿Por qué impugnarla? Hay un tufillo a un “¡no son las formas!” un tanto desagradable en ese señalamiento.

      Incluso, siguiendo estos términos, creo que habría que reivindicar a este género de “crítica para matar” (y de paso buscarle otro nombre). Obviamente no propongo a esta categoría de críticas como una única vía, para nada, no tendría el tupé, ni tampoco deseo la homogeneidad, pero ciertamente me llama la atención y me sorprende para mal que se la tenga en mala estima. Si esta “insolencia”, palabra interesante que trajiste a cuestión, no impide que se tiendan diálogos, ni es sinónimo de mala leche (porque verdaderamente dudo que el texto sea ofensivo) y evidentemente conduce hacia el pensamiento, nos permite discutir en nuestras diferencias y presenta hipótesis que pueden ser tan sólidas como las de las otras críticas (hasta ahora, en estos comentarios se está señalando solamente la crítica, pero no lo que el texto critica), el problema aquí no es la “crítica para matar”.

      Decís que mi texto no viene a ser ni del género de las reseñas ni de las que “sirven para pensar”. Pero henos aquí. Igualmente me gustaría plantear algo: el hecho de que no se esbozan literalmente preguntas no implica que un texto no intente proyectarlas. ¿Qué hace esta película, en mi opinión figurita repetida de un cine que nació soso, en la Competencia Internacional del festival más importante de la Argentina? es algo que, creo yo, sobrevuela a lo largo del texto.

      Y que no se entienda todo esto como un ensañamiento con esta película en particular; el, digamos, “enojo” o “cansancio” es por una imagen general, una sensación de hartazgo mayor, un “¡otra vez sopa!”. Es notorio encontrar tantas reseñas de cinéfiles en Letterboxd usando expresiones como “basta” o “estoy cansado”; es obvio que Letterboxd no es palabra santa ni mucho menos, pero sí creo que es un termómetro interesante del “¿Para quién?”, porque creo que en realidad somos muchos más, espectadores, críticos o personas de cine, que están muy cansados de este cine y, justamente, ansían un poco de insolencia en la cinematografía nacional, más aún en la independiente y más más aún cuando se trata de un cine de/para jóvenes. Pasa que bueno, creo que ese sentimiento circula pero o no se dice nada, o se ponen 6 estrellas con un “sutil, encantadora y con pequeños hallazgos” y a otra cosa, o, peor, no se reconoce como un problema el hecho de que una película de 2021 tenga los mismos problemas que una de 2003. Allí hay más aspectos conclusivos que en los señalamientos que hace mi texto. “Crítica floja, cine flojo y viceversa”, dijo un amigo hace poco. No puedo más que abrazar esa idea y esa pretensión de, simplemente, tratar de no ser careta. A veces esto puede significar “matar”, pero, sea como sea, que el grito de “¡no son las formas!” no tape el bosque; porque es cierto, el texto es breve y no ahonda tanto como quisiera en el desmenuzamiento del film, pero el problema que se señala no deja de ser estrictamente de orden estético.

      Ojalá podamos algún día organizar y hacer esa charla/debate sobre la que habíamos hablado por privado aquella vez. Sería divertido, acá hay varias puntas para discutir que se podrían sumar a las otras que habíamos tirado.

      Con afecto,
      También Tomás

      PD 1: si relees el párrafo vas a ver que no pongo a esos tres cineastas como ejemplo de “cine made in la FUC”, sino de esa categoría que le tomo prestada a Cappelloni.

      PD 2: basta de esa tontería de la “caza de brujas”, sos bastante inteligente como para pensar que este texto se inscribe en algo parecido a eso.

      Me gusta

      1. Estimado tocayo,
        Buenos días.
        No creo que exista esa radical diferencia, y me alegra que así sea. Me permito este leve atrevimiento para explicarme:
        Tomo a ‘insolencia’ como «dicho o hecho ofensivo e insultante». Me gusta, en cambio, para lo que vos decís, la palabra ‘irreverencia’ , que tomo como «falta de reverencia o respeto», y que llevo como bandera.
        Le aplico esa pequeña diferencia a cada una, y en tal caso, a primeras, tu texto me parecía más insolente que irreverente. Es decir, más ofensivo. Ahora – hay que reconocerlo, porque sino sería ignorar estos intercambios – puedo observar algo más de análisis al respecto que, de movida, no estaba o no se (lo) veía con claridad.
        En tal caso, coincido contigo: celebro la irreverencia (o la insolencia, en caso que persista tu interés en elegir tal palabra).
        Aquí – y es por eso que me interesó manifestarme al respecto – noté que esa insolencia cerraba el camino, el círculo, y proponía como única elección estar de acuerdo (y pensar que el film es vacío), o no estarlo. Noté que no existía un espacio que permitiese más desarrollo, y por eso, como decís, henos aquí.
        En esa circularidad regida por el juego con la palabra «álbum», esa pregunta que deslizás ahora, no parecía desprenderse. Quizá es algo de la forma que toma el texto, que impide que esa (y por qué no otras) cuestión no logre ingresar con mayor potencia. Posiblemente, para entender qué hace en tal competencia esta película, habrá que realizar otro análisis, que no catalogue y defina tan rápidamente, sino que desmenuce y permita observar cada elemento que la película plantea.
        Entiendo a lo que vas, pero es difícil comparar al Francisco de Te quiero tanto que no sé (de veintipico, laburante de juguetería, al que observamos en una noche de fin de semana) con el Pedro de Álbum (de 17/18, terminando el secundario, al que observamos durante dos semanas a fin de curso). A luces que no son del mismo estrato socioeconómico, que no hacen las mismas acciones, que no suceden las mismas cosas. Qué es lo similar? ¿La puesta en escena, cierto tempo de las secuencias, cierto tono actoral? Abrir un diálogo tan sólo entre esas películas que mencionabas (un diálogo quizá interesante) supondría un artículo bastante más elaborado (lo leería con entusiasmo) que las líneas que le dedicaste.
        Podrías decirme tranquilamente «¿Y por qué no lo escribís vos?». Bueno, aquí sí ya no seguiría, y quizá ahí está el final de esta cuestión: prefiero aportar películas a la causa, que creo pueden sumar más que mis textos. Así que, en tal caso, te paso la posta.
        Por último, claro que sigue en pie lo nuestro. Aquí, de momento, calentando motores, y sumando temas. Nos quedará corto un solo encuentro.
        Un abrazo,

        Tomás

        PD: letterboxd es como el termómetro de la pistolita, mide muy bajo todo. Por citar una película que nos gustó a ambos, es insostenible la cantidad de lugares comunes y de boludeces que reseñan en PR1NC3S4, cuyo promedio de puntaje es similar al de Álbum. Y están, podría decirse, en las antípodas.
        El ‘basta’ o ‘estoy cansado’, en las reseñas de la de Perrone aparecen como ‘si te gusta este tipo de películas mereces que te hagan bullying’.
        Nada muy elaborado.

        Le gusta a 1 persona

  3. El concepto de «caza de brujas» ya es constantemente revoleado y meado por la derecha de este país (incluso la cinéfila, como se vio hace bastante poco) para defenderse de todo señalamiento crítico, que venir a utilizarlo en una crítica hecha en la web a una película que se estrenó en la competencia internacional de Mar del Plata……..

    Me gusta

  4. Buenos días
    Dirigido a los Tomás:

    Primeramente, lamento la forma en la que me exprese en el primer comentario, un poco agresiva aunque haya querido ser con amor y efervescencia.

    Después de leer la respuesta de Tomás Guarnaccia, planeé escribir al día siguiente mi respuesta, para levantarme con la aparición de otro Tomás esta vez Guiñazú diciendo algo semejante a lo que le respondería.

    Entonces, sobre las diferentes tipos de críticas, no solo estoy de acuerdo con Guiñazú creyendo que tú crítica en este caso tiene más propósito de erradicar cierto cine que de interrogarlo, sino que también creo que sí es una falta que no haya una propuesta. Como dice Guiñazú, (él pareciera estar esperando, yo lo reclamo) los cineastas deberían poder leer las críticas y aprender de ellas, pero para que pueda suceder eso tienen que tener ideas, propuestas, que imaginen algo nuevo, no únicamente lo que no se quiere.

    Pienso, por qué un lector quisiera leer una crítica en dónde lo único que se dice es que una película es mala, eso se dice en una oración. Cuando alguien ve una película que le gusta mucho o (en menos ocasiones) cuando no le gusto nada, quiere leer algo que le otorgue nuevas visiones sobre ella, y en el cine, como arte que se aprecia en público, la crítica se vio muy beneficiosa. Uno puede decir: ‘¡upa! ¿que pasó acá? ¿Por qué aplauden tanto una película como esta que odie tanto y que tenía tanta sagre?’ ¿y ahí que hacen? Buscan tu crítica para saber que tiene de buena, que tiene de mala y que podría haber tenido. Pero no, se encuentran con que es cine tofu, sin sabor (un ultraje al tofu, que puede ser muy rico y hay muchas personas a las que sí les gusta, y también hay que respetarlas) y con que es banal. Nada de como puede llegar a ser más rico el tofu, de que si lo freís y lo comes con ramen puede ser rico, y así, de repente, aprendieron algo nuevo o descubrieron algo que le abre nuevas posibilidades. Esto último es importante para avanzar, y no debe y no tiene que ser un regalo esa idea positiva y propositiva por parte del crítico. El excedente para humanidad fue muy importante. Además, es lo mínimo que un crítico debería hacer teniendo en cuenta que habla de un trabajo de años hecho por personas, cuando este en el mejor de lo casos lo hizo en una semana.

    Sobre qué cansa más, la crítica o la película. No me gusta usar ese verbo para pensar sobre ello, pero sí, la película lo hace más, pero solo porque las películas son más importantes.

    Quiero recalcar una última cosa, que no es en vano. Sobre mi aclaración de críticos viejos, teniendo en cuenta la película en cuestión. Siendo que los tres somos jóvenes (soy jóven), y así como se la critica (justo aquí no), que no representa a la juventud actual, en sus demandas y actitudes. No me parecería mal, que las críticas a la película, no repliquen actitudes y formas de viejos críticos, así como pareciera hacerlo de alguna manera Álbum para la Juventud.

    Les mando besos y abrazos,
    Alex.

    Le gusta a 1 persona

    1. Estimado Alex!

      Se me fue el rato libre del día en responder el comentario de Guiñazú. A penas consiga un ratito más vengo directo y te respondo. Hay muchas cosas que me interesan bastante de lo que planteas.

      Abrazo

      Me gusta

  5. Perdón, muchachos, que este viejo venga a perturbar este diálogo joven, pero ya que Alex me invoca varias veces como a Candyman, aparezco, meto la púa hasta que salga la sangre, y me voy:

    Parece que Alex cree que el mundo se divide entre los que dividen el mundo en categorías, y él no se queda atrás hablando de “viejos y jóvenes”.
    Pero son los jóvenes los que deberían hacer las “propuestas” que “imaginen algo nuevo”, Alex. Empezando por los cineastas… Contanos quien “representa a la juventud actual en sus demandas y actitudes”. Acá conviven varias…
    Hay evidentemente una propuesta detrás de la crítica de Guarnaccia. Vos solo nos das nuevas recetas de tofu… Tal vez por eso otra cosa te cae “pesado”. Un ejemplo de que las “actitudes y formas de viejos críticos” también las pueden encarnar los jóvenes.

    Veamos las contradicciones de Guiñazú, por ejemplo:
    Dice que quiere “ampliar el espectro”, pero vuelve sobre la “caza de brujas”…
    Critica las “críticas para matar”, como si El Amante no se hubiera construido (y ayudado a construir el NCA) desde ese estilo…Pero ahora que algunos pocos lo usan contra lo peor de la herencia de ese NCA, se pide la bandera blanca de una “una tercera fuerza, donde las películas escuchen a la crítica, y donde la crítica no sea insolente con las películas”. No parecen hijos de Quintín, y sin embargo…
    Si la crítica que propone es una que hable de “todas las postales que la película a lo largo de sus 80 minutos nos ha regalado”, ya no sé cuál es la vieja crítica y cual la joven…
    Por otra parte, los realizadores no se acercan a debatir ni aunque les tires esas flores, Guiñazú. Seguimos esperando esas mesas, que no sean solo la bonachona charla entre amigos que proponés (y que películas como esta encarnan).

    Le gusta a 1 persona

    1. Querido Nicolás,

      No creo poder responder a tus acusaciones bien, me parece que conllevan una critica hacia un pensamiento que crees que tengo que no sé cual es. Mi primer comentario fue bastante errado, principalmente por lo de buenos y malos.

      Para sentenciar/querer erradicar ideas del cine, ya hay muchos críticos, tu claramente uno, y no te voy a citar, pero aquí mismo haz lamentado que sigan existiendo algunas películas. Pero todo bien, me parece fea esa forma de hablar de las películas, pero haya vos. Y de mucho te a servido como para tener cierta bancada, no solo de tus ensayos sino también de tus películas. Que hayas querido hacerlo o no poco importa. Todos en este mundillo tenemos que poder generar una bancada que se crea tanto a partir de las ideas como de las formas. Y mi intromisión no era, ni es para hablar de ti. Me acerque aquí para hablar con y de Tomás Guarnaccia, y lo que le reclamo es que no reproduzca tus formas.

      No tengo ni la más mínima idea de como se divide el mundo, pero aquí sí nos dividí entre jóvenes y viejos. De viejos no tienen nada, pero sí son las mismas personas que discuten desde hace 20 años. Aunque la aparición de Tomás y Las Veredas fue bien recibida entre «los eternos opositores de la FUC» (tomo ese nombre de lo escrito por Antonio) también fue bien recibida por otros sectores, henos aquí. Y si mi división fue mal tomada (como siempre son las divisiones), y en realidad mas que nada por ti, fue para que esta nueva generación que de a poco va apareciendo no recicle las viejas disputas y pueda darles una especie de resolución. Y en este sentido aplaudo lo dicho por Antonio, que quiero entender, como un dame la mano que vamos todos juntos.

      Aquí, me retiro
      Hasta luego.
      Ezequiel

      Le gusta a 1 persona

      1. Ezequiel/Alex (entiendo que son la misma persona, o no, no sé)

        Te respondo de la manera más concisa posible.

        Te soy sincero, yo mismo como lector también detesto leer críticas “en dónde lo único que se dice es que una película es mala”; lo que pasa es que vos estás dando por hecho que lo que sucede en mi texto es solo eso, cuando creo no.

        En primer lugar, oponerse a las categorizaciones y a las etiquetas (que, de nuevo, me repito: “son cosas móviles y abiertas hechas para pensar vínculos y relaciones”) me parece que es casi oponerse a la crítica de cine. De Farber a Daney, pasando por Miguel Grinberg o Rodolfo Kuhn, todos usaron en sus textos críticos categorías, divisiones, esferas para pensar al cine. Que una de estas, digamos, “etiquetas” sea de corte negativo no significa que se quiera erradicar a ese cine, más bien todo lo contrario, se lo busca problematizar y repensar.

        En segundo lugar, el “qué podría haber tenido” una película no me interesa tanto como lo que en efecto sí tiene. Los movimientos contrafácticos (que los uso, y mucho), aquellos que piensan a un film a partir de lo que no es o de lo que pudo haber sido, creo que solo sirven para pensar la propia materia del film. Son un rodeo para volver a la cosa en sí. Podemos estar en pleno desacuerdo en este punto.

        Por otro lado, y siguiendo un poco lo dicho en el parrafito anterior, adhiero por completo a una cosa que dijo Diego Trerotola en un hilo twitter sobre crítica de cine: “Cuando Borges dijo que Citizen Kane de Welles era un laberinto sin centro reinventó esa película. La crítica crea cine, no lo comenta”. Imaginar algo nuevo no necesariamente significa proponer; “tener ideas” es un campo muy amplió y complejo, “crear cine”, si seguimos lo que dice Trerotola, también. Una nueva descripción puede valer más que una consigna.

        Si lo que te preocupa es que reproduzca formas de Prividera quedate tranquilo que no es a lo que aspiro. En lo que va del comentario mencioné a cinco críticos (podrían haber sido más u otros), los cuales me interesan igual o mucho más que NP. Se me tilda fácilmente de apresurado o se me señala una supuesta flojura de papeles al proponer categorías, pero apresurados y flojos de papeles son los que leen mis no muchas críticas y me catalogan de “privideriano”. Hay un bosque más grande y complejo de influencias, siempre. Igualmente, en todo caso, me siguen dando un poco de fiaca estos ataques a la crítica y no a lo que el texto critica. Hay tela para cortar en materia de una discusión estética, pero acá estamos entreteniéndonos discutiendo el dedo que señala (o a los dedos que señalan al dedo que señala) y no a la cosa.

        Lamento que te retires,
        Un gusto de todas formas,
        Tomás

        Me gusta

  6. Nicolás,
    Me divierte que las comillas hayan sobrevolado el blog y se depositen aquí. Noto cierta descontextualización, y paso sólo a responder muy escuetamente al respecto.
    En relación al «espectro» , creo que se ha ampliado al abrirse esta instancia de debate. Basta observar la respuesta de Tomás para darse cuenta de eso. De todos modos, tus comillas fueron selectivas y omitieron el «-espero-«, donde creo que hay una pequeña diferencia. No vengo a imponer una verdad, sino a proponer abrir caminos. Lo de las brujas, si quieren (dado que parece no haberle simpatizado a nadie), lo retiro. No las extrañaré. De todas formas, el artículo sigue siendo de hipótesis y sentencia.
    Con lo de la crítica, creo que ya empezas a hablar solo. Que El Amante haya elegido un camino no significa que deba elegirse el mismo, ¿no? ¿O acaso hay que seguir los mismos pasos sin aprender de lo que ya se hizo? (Si querés podés pensarlo en lo que vos decís y lo que mi tocayo explica sobre seguir haciendo lo del 2003). ¿Con los films no, con la crítica sí?
    La tercera fuerza no es una bandera blanca, claro está. No significa ser condescendiente. Y sobre eso quisiera explayarme en la respuesta a Tomás, donde quizá interpretamos de formas diferentes la palabra insolente (no puedo mandarla hoy).
    Y no propongo esa crítica que citás, más bien fue una apreciación de una película que me parece amable, que no pertenece al universo de películas que yo haría, pero que tampoco estoy a favor de eliminarlas. Más bien me interesa, por qué no, pensarlas. Y conversarlas.
    ¿Por qué titulaste el párrafo como «las contradicciones…»? De qué contradicciones estamos hablando? Hablemos! No señalemos con el dedo, si encima no hay ninguna contradicción!
    ¿Esperás a Febrero? Y ahí vas a tener la mesa dulce.
    Que el fuego no se apague, mantenelo unos meses más.
    Abrazo,

    Tomás

    Me gusta

    1. Guiñazú,
      Vos también tenés problemas con las comillas, como master Llinás? Raro que no veas ahí la amabilidad que pedís…
      No veo cual es la “descontextualización”, visto que aquí está todo el contexto. Tampoco veo los caminos que se abren…
      “Lo de las brujas” deberías retirarlo no bajo protesta ni a pedido.
      Todo artículo es de “hipótesis y sentencia”. Incluso los de Revista de cien, aunque bien se cuidan de hablar del cine contemporáneo en general y argentino en particular…
      Hablo solo? Pensé que querías dialogar…
      No precisamente admiración por El Amante lo que me lleva a citarlo, sino la poca honestidad intelectual del planteo, si hacemos un poco de “contextualización”…
      “Aprender de lo que ya se hizo” no significa dejar de hacer: significa hacer de otro modo, el propio (del tiempo que nos toca). Eso es lo que debe hacer la crítica y los cineastas…
      La palabra “insolente” no tiene muchas otras interpretaciones en este contexto…
      “Una apreciación de una película que me parece amable” puede sr a su vez amable pero nono es una crítica…
      Nadie quiere “eliminar” nada: de hecho las vamos a seguir viendo… Lamentablemente. Pero podés “pensarlas y conversarlas” todo lo que quieras…
      La mesa dulce queda para la amable juventud, como el álbum. Pero espero haya otras mesas y otras juventudes…
      En cuanto al prometido fuego: se apaga solo, como el blog de Revista de cine. Así que los leo por acá.
      Saludos.

      Me gusta

  7. No hay problemas con las comillas, más bien, como dije, me divierten.
    Lamento, eso sí, que no veas esos caminos. Qué le vamos a hacer. Ya los verás, y los podremos conversar.
    Un abrazo

    Me gusta

  8. Guarnaccia,

    Hace días que vengo siguiendo tus idas y vueltas con los diferentes actantes. A lo largo de los textos encontré una inquietud, algo que sobrevuela la discusión (como todas las inquietudes que plantea tu texto, pero que tuvieron que ser aclaradas más tarde en los comentarios). Hay una pregunta que postulaste y elegiste resaltar por sobre otras, ese “¿Para quién?” que usaba una agrupación estudiantil de la UNA (asumida como el lugar en el que hiciste/haces tus estudios) estando en campaña. Entonces, yendo a mi inquietud: ¿Para quién se hizo esta nota? Digamos, a quién tenes en mente cuando la escribís (puesto que vos asumís esa misma conciencia de las películas).

    Pensando, e infiriendo de su tono un tanto agresivo, uno podría decir que fue hecha con una dedicación marcada (tanto es así que entiendo que tenias la película incluso antes del festival), también con una convicción protectora de quien se sabe le está hablando a los suyos y, tomando de lo anterior, con una cuota de preconceptos. Ahora bien, que no se malinterprete, todo la cuestión de “críticas para matar” es algo a lo que yo me puedo sumar tranquilamente, siempre y cuando se le cambie el nombre. La ferocidad en la crítica y la voluntad de “hacer pensar”, no creo que vayan por separado, como lo demuestran esta serie de comentarios. Lo que sí va por separado es la intención de criticar ásperamente, con cierta maldad, y la escritura de la palabra ley con mayúsculas. Si me hago entender: no se puede suplantar una Ley por otra; y pedir cierta insolencia en el cine argentino porque “Crítica floja, cine flojo y viceversa” no debería desembocar en decir que “Álbum para la juventud” tiene como película “los mismos problemas que una de 2003”. Ahí es cuando pasamos de un “cine impermeable producido en loop hace años” a una crítica que produce lo mismo, y que en su producción (por demás Privideriana, pero que le cabe a muchos, y que se continúa, como aquí, sin contienda) nombra a ese cine como repetitivo sin darse cuenta que cuando se apunta el dedo hacia alguien hay otros tres que lo señalan a uno mismo.

    Con esto no estoy diciendo que todas sus criticas sean así, ni de cerca. Pero la insistencia con este tipo de percepción, y el regodeo en adjudicarlas a la FUC, dan a entender un estancamiento. Para meterme de lleno en el tema, ya que el párrafo anterior era en realidad una aclaración, voy a hacer otra aclaración: quien escribe estudió los tres años y medio correspondientes a la tecnicatura de la Universidad del cine (FUC) pero sin embargo no tiene ningún ánimo de defenderla de ninguna manera, simplemente discutir desde su posición. De alguna manera me distancio de la postura de Guiñazú cuando opta por defender a la FUC o marcar el enorme aporte a la cinematografía local y al reconocimiento internacional, aunque si tenga razón al señalarte que “Viola”, “Te quiero tanto que no sé”, “Y ahora elogiemos las películas” y “Álbum para la juventud” no tienen tanto que ver entre ellas como tu texto da a relucir (contestaste alegando que solamente las catalogabas como “cine tofu” pero es una movida engañosa ya que en la nota, aun con su escueta duración, te tomas el trabajo de decir que “Dentro del panorama argentino, la Universidad del Cine (FUC) es uno los mayores exponentes en materia de exportación de cine tofu”). Yo pienso que la FUC tiene un rol central en el mundo cinematográfico argentino y los que fuimos, o estamos relacionados con ella, tenemos que asumirlo y discutir desde esa base.
    También creo que ustedes, digamos los eternos opositores de la FUC, tienen que aceptar su rol en esa centralidad y su falso distanciamiento. Se me ocurren miles de instancias pero sin ir mas lejos y retomando el “¿Para quién?” ¿Por qué decidiste escribir sobre Álbum para la juventud antes que nada y no sobre (si es que la viste) la muestra de cortos de la ENERC o la UBA? En lo que se reseña siempre hay una elección, y en esa elección también hay una política de la crítica. O por ejemplo, por qué no aclarar algunas cuestiones correspondientes a la Universidad del cine; hay casi una idealización de la FUC como institución homogénea y formadora (tan idealizada que me hubiese gustado haber ido a esa universidad), también hay una pormenorización de la diversidad de películas que produce tanto la FUC directamente como sus alumnes. De ahí se desprende la ignorancia del funcionamiento institucional, variedad de cátedras y tendencias en cuanto al pensamiento y tambien se sobre estima la cantidad de gente que termina finalmente haciendo cine dentro del alumnado (un ejemplo es la creencia de que un plano “cuidado” equivale a la FUC, por algún tipo de asociación con la escuela de Llinás, cuando de las 150 cátedras que hay él solo tiene el control de 4 o a lo sumo 5, y ni hablar del hecho de que hay gente dentro de la institución misma que no tiene ni idea de quién es). Sí es ineludible el factor económico, y creo que acá hay algo a debatir (cuando el mismo Llinás dice que sale y simplemente hace sus películas, tanto para él como para varios, hay toda una maquinaria puesta en función de eso), y también productivo.

    Ahora, volviendo al rol de los “opositores” en este asunto, lo que La Raymundo se debería preguntar es “¿por qué no hay una cine de la UNA?”, por qué no pueden generar un engranaje que asocie ideas, convicciones, cine, crítica y distribución como para generar un panorama digamos distinto. Actores en el medio argentino que tengan que ver con ideas distanciadas de la FUC hay muchos, sucede que prefieren hablar del Bafici (para bardearlo, y con razón) que del DocBsAs; sucede que “Te quiero tanto que no sé” se programó en una sala MALBA de la que forma parte Peña, sucede también que no se lo ve al INCAA como un ente consciente de sus acciones, ya que si no se lo criticaría tanto o más que a la FUC. En términos fácticos, la FUC modela estilos de cine, o formas de pensar el cine, tanto como el INCAA modela qué tipo de películas se hacen, o no, en base a una carpeta detalladísima de forma y contenido; es decir, modela estilos de cine o formas de pensar el cine. La FUC también sirve de productora, muchas veces de manera desinteresada, a miles de proyectos de sus estudiantes (y otros por fuera), el INCAA sirve de productora (aunque no en términos legales pero como subsidio) de miles de películas argentinas. La FUC brinda cierta centralidad, espacios de difusión, distribución y demases, el INCAA lo mismo. Hay una paridad que no se refleja en la crítica, parece que es imposible seguir el paso estético que van dejando las últimas tres películas que salieron en su cuota asegurada de CineAr o las dos últimas a estrenarse por decreto en el Gaumont (en esta parte quiero reconocer tu hazaña de tratar de ver todos los estrenos de este cine y documentarlo tanto como criticarlo, pero igualmente no veo ahí una unificación de criterios como sí sucede con la FUC). Sin ir mas lejos y para terminar (aunque queda mucho por discutir) en el Bafici anterior, como era de esperarse, se proyectaron varios cortos de la Universidad del Cine, yo tuve la chance de verlos todos y lo mas similar que encontré al “cine tofu¨ o cine FUC es “Qué hace la gente cuando llueve” corto realizado por Eugenia Preve que efectivamente estudió en la FUC. Pero luego está “El medium” de Marra, egresado de la UBA, que creo que con tus parámetros podría tener mucho que ver con el cine FUC/tofu, ahí querido Tomas es cuando se mezclan las cosas, sobre todo porque “Fático” no tiene nada que ver con “Varias veces Vanesa” y “Corresponsal francés” de Guiñazú y Zuviría no tiene nada que ver con “Chico eléctrico” de Pokropek, aunque sean de la misma escuela y estos dos últimos de la misma productora.

    PD: Aunque en mi opinión tu texto no lleva a eso, si habría que hablar sobre como este año la introducción a las películas en MDQ empezaba con un cálido Alderete mencionando lo amigos de la casa que eran les directorxs presentes y todo su equipo. Y tambien de como el lugar que ocupó el año pasado “Adiós a la memoria” ahora lo ocupa “Álbum para la Juventud”, pero justamente, las cosas son mas complejas.

    Me gusta

    1. Antonio,
      Dejo a Guarnaccia la respuesta a tu larga defensa que no es defensa, pero ya que de nuevo se me invoca voy a dejar un par de cuestiones (mientras espero que también Guiñazú nos explique su definición de “insolencia”: supongo que reírse de las comillas, por ejemplo)

      ¿Cuál es la “crítica que produce lo mismo”, que los irrita tanto como para venir aquí a señalar prácticamente al único que se despachó con arhgumentos contra Album para la juventud? (sacando a Diego Batlle, que sin embargo también la alabó antes de dejar el mismo pero). ¿Cuál es esa abundante “producción (por demás Privideriana, pero que le cabe a muchos, y que se continúa, como aquí, sin contienda”? Me gustaría ver esa producción, y también la contienda… Pero lo único que veo es escasez de ambas cosas.

      Finalmente: ¿qué significa que “el lugar que ocupó el año pasado Adiós a la memoria ahora lo ocupa Álbum para la Juventud? No parece que te refieras al hecho de haber sido estrenos mundiales, como suele decirse, y ciertamente no hay dos películas más diferentes. Los programadores sabrán porque las eligieron, en uno y otro caso, pero mal estaría si fuera por ser “amigos de la casa”. Por suerte, pese al amor que le tengo por haberme dado una primera oportunidad cuando no era nada de nadie, puedo decir con la misma tranquilidad que la casa también me negó la entrada con mi segunda película… Las cosas son más complejas, evidentemente, pero no mezclemos los tantos.

      Me gusta

      1. Mas arriba solo leo vaguedades. Como en la nota de Villegas en defensa de esta misma película.
        Y si, acá «llenaron el buzón» porque en otro lado no van a encontrar la «abundante» producción crítica que lamentan… En todo caso, este ALBUM recibió la indiferencia que pide desde su misma formulación: nihilo nihil . Hay tanto «cine tofu» que solo se comenta el mejor condimentado…

        Me gusta

      2. Prividera,

        Primero que nada una aclaración. Mi comentario sobre tu película refiere a una pregunta que se hace Guarnaccia en los comentarios «¿Qué hace esta película, en mi opinión figurita repetida de un cine que nació soso, en la Competencia Internacional del festival más importante de la Argentina?». Simplemente mi intención era respaldar esa pregunta y sumarle la evidente contradicción, en términos de programación e idea del festival, que implica que dos películas así ocupen ese rol tan central con un año de diferencia. Lo del amiguismo es algo que noté sobre todo en presentaciones de esta edición del festival.

        En cuanto a la «larga defensa que no es defensa», hay una cuestión casi de contexto que me habilita a desmembrar ciertos engranajes de la FUC desde dentro, cosa que a ustedes no. Solo venía a exponer esos puntos y plantear una serie de preguntas, como por ejemplo, si a ustedes les compete el INCAA ya que planean hacer sus películas por ese medio ¿Por qué están mas preocupados por una universidad privada y carente de interés que por aquello que les afecta? Entiendo que puedan ocuparse de las dos, pero hay una que les resulta mas fácil; ese facilísimo me lleva a tu siguiente pregunta.

        La de Guarnaccia fue de las pocas notas que se hicieron hasta ahora (sumo a revista 24 cuadros), pero comentarios no faltaron. Casi todos tienen que ver con el acierto de la categoría cine tofu y la confirmación de lo que ellos pensaban sobre la película volcada en un texto. Tal vez la razón por la que no surgen mas críticas, como la tuya, es que esta ya les confirmó todo lo que necesitaban decir.

        Ojo, yo también estoy de acuerdo con Guarnaccia en casi todo lo que escribe, sobre todo en la idea de «contento», por eso mi comentario refiere a otra cosa (esto va para el cantante madrileño que comentó).

        Saludos.

        Me gusta

    2. Antonio (Tomas y Alex, si es que leen esto), estoy aún por las calles de Mar del Plata, valijas en mano y a la espera de un tren nocturno.

      Mañana cuando llegue a Moreno les responderé con el tiempo y la cabeza fresca que sus comentarios ameritan.

      Hasta mañana.

      Me gusta

    3. Antonio,

      a lo que me compete,
      porque a decir verdad tu primer texto y la respuesta a NP no hacen más que desconcertar y más que aportar preguntas aportan confusión.
      Recién dijiste que: “si a ustedes les compete el INCAA ya que planean hacer sus películas por ese medio ¿Por qué están mas preocupados por una universidad privada y carente de interés que por aquello que les afecta?”. Es desconcertante ver que te paras desde ahí para hablar, porque ¿de qué estás hablando? ¿quiénes son “ustedes”? ¿por qué pensas que a ese “ustedes” (donde entiendo que yo, por alguna razón, sería parte) le compete el INCAA? ¿También, de dónde inferís que ese “ustedes” (¿serían los anti-fuc? si es que ese grupo anarco-cinéfilo existe) planea hacer películas? y finalmente: ¿por qué asumís que ese ustedes está más preocupado de una cosa que de la otra? Entenderás que es muy difícil discutir algo en estos términos.

      En fin, había escrito una respuesta diferente, más corta, pero después vi la respuesta que le hiciste a NP y el nivel de vaguedades se iba de control.

      Antes que nada: no te confundas, no tuve que salir a aclarar ninguna inquietud que plantea el texto. Me corrieron criticando a la crítica y yo defendí mi crítica, nada más. No necesito aclarar nada, el texto es el de arriba y no se le movió una coma, esta sección de comentarios no es más que un anexo.

      Preguntás: «¿Para quién se hizo esta nota? Digamos, a quién tenes en mente cuando la escribís». Vos elaboras una respuesta que imagina un campo de opositores anti-fuc, un cuasi think tank en la vereda opuesta del pasaje Giuffra. Respondo: escribo “pal que guste”, como dice Perrone, para vos, para mí, para los cineastas, para los críticos, para el que quiera polemizar (un poco de polémica nunca viene mal, decía Truffaut). La independencia absoluta de este modesto espacio me permite escribir así, solo con eso en mente.

      Decís e impugnas: «la intención de criticar ásperamente, con cierta maldad, y la escritura de la palabra ley con mayúsculas» Respondo: lo de criticar ásperamente es una verdad, lo de ver maldad corre por cuenta tuya, tu sensibilidad y tu interpretación. El juego en la línea está claro, pero creo yo que se mantiene el sendero de la ironía y no de la mala leche. En fin, nada que agregar allí de mi parte. ¿Lo de “ley con mayúsculas” lo decís por mi mención de la Ley de los signos? Es un nombre propio, es una ley matemática, va con mayúsculas.

      Decís: «no se puede suplantar una Ley por otra; y pedir cierta insolencia en el cine argentino porque “Crítica floja, cine flojo y viceversa” no debería desembocar en decir que “Álbum para la juventud” tiene como película “los mismos problemas que una de 2003”. Ahí es cuando pasamos de un “cine impermeable producido en loop hace años” a una crítica que produce lo mismo, y que en su producción (por demás Privideriana, pero que le cabe a muchos, y que se continúa, como aquí, sin contienda) nombra a ese cine como repetitivo sin darse cuenta que cuando se apunta el dedo hacia alguien hay otros tres que lo señalan a uno mismo.». Y me sorprende, porque me llamás privideriano pero incurrís en algo de lo que siempre se lo acusa: la descontextualización de citas. Primero que nada, no uso lo de “Crítica floja, cine flojo y viceversa” como punto para desembocar en que Álbum… tiene los mismos problemas que una película de 2003. El lector atento va a notar que invertiste las citas, y que todo viene luego de una enumeración de lo que yo entiendo que son los “aspectos conclusivos” de un tipo de crítica que hace pulgares arriba en lugar de problematizar y que se «contenta» en lugar de profundizar en sus seguridades (Fijate, para traer a colación el ejemplo parafraseado, esta reseña de Juampi Martinez donde minimiza los problemas de Album… al ponerlos en comparación con Nadar solo sin contemplar el “gap” de 2003-2021 https://letterboxd.com/jpmclovin/film/album-for-the-youth/). Por otro lado, ¿en serio, de verdad y con toda sinceridad pensas que la crítica hegemónica o, digamos, reproducida “en loop hace años”, es privideriana? Sinceramente me sorprende, es la primera vez que lo escucho.

      Preguntas: «¿Por qué decidiste escribir sobre Álbum para la juventud antes que nada y no sobre (si es que la viste) la muestra de cortos de la ENERC o la UBA?». Responodo: es cierto que allí se podría adivinar el maquiavélico armazón de un espacio diseñado para derribar a la FUC. Pero la verdad es más simple y menos divertida: está solo publicada esta crítica porque hace semanas me llegó un screener de prensa de Álbum… y no de las otras, porque estuve trabajando en el festival y no tuve tiempo para mucha otra cosa, porque el día anterior a escribir leí lo de literatura tofu y la pelota estaba picando en el área, porque estoy solo en la edición y soy lento para corregir las otras notas de la cobertura del festival (y más lento aún cuando tengo que sentarme responder estas chicanas y leer acerca de las maravillas de la FUC en los comentarios de una nota).

      Decís: «volviendo al rol de los “opositores” en este asunto, lo que La Raymundo se debería preguntar es “¿por qué no hay una cine de la UNA?”, por qué no pueden generar un engranaje que asocie ideas, convicciones, cine, crítica y distribución como para generar un panorama digamos distinto». Respondo: si pensas que esa organización estudiantil se pensaba como “opositora” a la FUC, y encima sobre eso planteas lo que se deberían preguntar en campaña, te tengo que decir que una vez más te pisas la sabana por apresurado y por dar por sentado e imaginar cosas de las que simple y evidentemente no sabes. Para darte contexto: esa organización y los alumnos tomaron la universidad porque, entre muchas cosas, el departamento de audiovisuales no tiene siquiera edificio propio y se dictan las clases en un depósito recauchutado. ¿En serio pensas que dentro de sus preocupaciones y debates estaba la FUC? Y volviendo, ¿en serio pensas que el objetivo de mi crítica era crear este río de tinta sobre la FUC? Algo que solamente está sucediendo a raíz de los comentarios que saltan a defender la institución, como si esta hubiese sido profanada o algo parecido.

      ¿Te das cuenta que me estás dando la razón cuando me decis: «contestaste alegando que solamente las catalogabas como “cine tofu” pero es una movida engañosa ya que en la nota, aun con su escueta duración, te tomas el trabajo de decir que “Dentro del panorama argentino, la Universidad del Cine (FUC) es uno los mayores exponentes en materia de exportación de cine tofu”»? Literalmente estás citando la clave: «uno de los mayores exponentes», no el único, justamente «uno de los mayores». Vos afirmas, con razón y ejemplos, esta idea: «en el Bafici anterior, como era de esperarse, se proyectaron varios cortos de la Universidad del Cine, yo tuve la chance de verlos todos y lo mas similar que encontré al “cine tofu¨ o cine FUC es “Qué hace la gente cuando llueve” corto realizado por Eugenia Preve que efectivamente estudió en la FUC. Pero luego está “El medium” de Marra, egresado de la UBA, que creo que con tus parámetros podría tener mucho que ver con el cine FUC/tofu». El cine tofu excede a la FUC, es como La cosa, no discrimina.

      En fin: todo ese vago páramo de «ustedes» y «opositores» aporta poco y nada; una división Pro-FUC/Anti-FUC no solo es injusta para con el texto y los muchos y variados comentarios que circulan por acá, sino que es injusta para toda discusión estética. Sin ir muy lejos, uno de los mejores realizadores argentinos contemporáneos (y ejemplo de lo que no es el tofu) es egresado de la Universidad del Cine y fue docente ahí: Goyo Anchou. La cosa es más compleja, siempre, por eso en el texto nunca hablo de “cine FUC”.

      Acuerdo 1, con vos y mi tocayo: se podría haber profundizado más en el análisis de las cuatro películas que resultaron ejemplo del “cine tofu”. Tarea para después, la primera aproximación ya está hecha. Hay que buscar la antítesis así se arma una relectura farberiana del cine contemporáneo argentino (“cine fugazzeta rellena contra cine tofu”, se asoma como candidato).
      Acuerdo 2: habría que profundizar en los amiguismos que circulan tanto en las formas de producción de los films, como en los circuitos de legitimación; como así también discutir a partir de una crítica sin dobles varas y con completa independencia editorial y económica; un tema espinoso, el de la economía y la crítica, que hay que pensar y del que nunca se habla.

      Saludos

      Me gusta

      1. Guarnaccia,

        Si no queres responder a estas «chicanas» y preferís concentrarte en tu trabajo estas en tu derecho, tal vez así llegues a sacar la tan esperada crítica sobre la muestra de cortos de la ENERC.

        Contestando un poco a todo. Cuando hablo de ustedes me refiero, como remarqué antes, a gente que no fue a la FUC y por lo tanto no puede producir con la misma. Nada más y nada menos. No significa que es la FUC contra el mundo ni nada por el estilo, era para diferenciar los dos ejes que planteo, en este caso, como comparativas (La FUC y el INCAA). Es decir, como no puedo referirme a ese sujeto como «nosotros», ya que fui a esa universidad, me referí a él como «ustedes». Por ejemplo: si mi club no es San Lorenzo de Almagro, pero yo quiero decir que San Lorenzo es el mejor club de todos, no diría «nosotros somos del mejor club» sino que diría «ustedes (refiriéndome a los hinchas) son del mejor club». Parece que Cuervo esto no lo entendió ya que estaba atolondrado dilapidando entre volver a Boedo (aunque le guste mas Florida) y sacar alguna otra frase de contexto. Ahora, con todo el tema de 2003 y la acusación de descontextualización, quería dejar en claro que no me refería a vos en particular si no que a cierta crítica que incurre en lo mismo (justamente había visto la fuente de la que tomaste la frase)

        Siguiendo con el esclarecimiento de tus tantas dudas; yo no pienso que la crítica hegemónica sea Prividera, pero eso no significa que ese mismo estilo de crítica, tan suyo pero tan tuyo, no pueda ser repetido “en loop hace años”. Claramente acá no estamos discutiendo ninguna hegemonía, no es que caí a este blog de casualidad. Yo leo Las veredas y la verdad no tengo ni idea lo que sucede en La otra. Lo que me parece curioso es el efecto de distanciamiento sumamente consciente, como pensando que si uno cree muy adentro de su corazón que no lo influyó Prividera entonces ese deseo se va a cumplir y se va a volcar sobre cada una de sus críticas. Bueno, como le gusta decir a él: es mas complejo; y entre el deseo y lo que se hace hay un abismo. Por ejemplo, intuyo que al entrar a la UNA tus conocidos y familiares se veían entusiasmados ya que tu prospecto y tu gran ilusión era la de filmar, «Yo quiero ser como Fernando Birri» llegabas a decirles en las comidas familiares. Imaginate su sorpresa ahora que cuando arriban a tu casa llenos de emoción para preguntarte como va avanzando «eso del cine» reciben un bufido que dice «¡¿Y a vos quién te dijo que yo quiero filmar?!». Buen perdón Tomas… es algo que asumí(mos).

        La cuestión de la importancia que se le da o no a tales asuntos me parece interesante de retomar ya que tiene cierta conexión con lo de «hegemonía». Claramente ni este blog, ni Con los ojos abiertos, ni ninguno puede erigirse como una palabra hegemónica dentro de la crítica de cine argentino (que ya de por sí tiene poca concurrencia). Lo que sí hay son relatos hegemónicos y para desbaratarlos ya hicieron mucho (entre vos, Prividera y tantos otros mas que practican una critica distanciada). Lo que planteo yo es que se les hace mas fácil plantear esa distancia cuando del otro lado de la vereda esta la FUC* o algún otro de blanco fácil para su publico (es fácil pegarle a Piñeiro aunque, de nuevo, se lo merezca). Pero cuando se vuelve sobre algo mas cercano, digamos por ejemplo «Tiempo perdido» del colectivo Rutemberg o tal vez «El médium» de Marra, tiende a correr el silencio. No estoy pidiendo que escriban de eso, solo marco una tendencia. Entiendo que luchar contra la hegemonía de la FUC les quita mucho tiempo, lo que digo es que si lo van a hacer por lo menos busquen algún tipo de argumento mas novedoso. Tu texto sobre la película, aunque certero, acarrea una generalización a partir de una categoría estética copiada y extrapolada, pero bueno, en eso mas o menos coincidimos. Yo no digo que sea un el tuyo sea un texto sobre mi tema, de hecho dije que poco tiene que ver con la nota o la película en cuestión, si no que, en su acotada duración, logras meter la idea de que la FUC es el mayor exportador de cine tofu y para ejemplificar esa corriente comparas cuatro películas de la misma universidad. Si vos me decís que ahí no hay una intencionalidad yo ya no sé, sin embargo estoy de acuerdo en los ejemplos aunque creo que, como también acordamos, falta desarrollo (me gusta cine fugazzeta rellena).

        También tomo y respondo a Prividera cuando me dice ‘Si tu «ustedes» se refería a “gente que no fue a la FUC”, el universo es notoriamente más amplio y variado que a la inversa… Tal vez ahí encuentres el motivo de que se vea “cierta estética” común ene se círculo cerrado»’. Lo del «ustedes» digamos que ya lo aclare, pero sí creo que la estética en común tiene que ver con ese circulo cerrado, con compartir revistas, películas, actores, equipo técnico, incluso amigos. Y ahí es donde se deschava el amiguismo que un poco vimos en el festival, vos lo planteas para el mundo de la critica y al verdad no lo había pensado. A partir de eso me surgen un par de dudas, la primera es como caretean soportar a Oscar Cuervo que siempre que irrumpe es de manera meramente violenta y sin ningún tipo de argumento de nada. Yo quiero ver que pasa si le sueltan la mano y se empieza a dar cuenta que el Nuevo Gasómetro no es en realidad su verdadera casa. Por ultimo, no es mi intención dividir entre FUC/No Fuc, cuando postulé ese «ustedes» lo plantee meramente como un problema productivo. Y cuando me refiero a cierta «oposición» lo hago siempre con comillas y en tono irónico ya que no encontré modo de nomenclarlo.

        PD: Claro que no creo que «esa organización estudiantil se pensaba como “opositora” a la FUC», digo justamente lo opuesto ¿Qué carajo les importa?. A eso iba mi pregunta, por qué tanta saña con Álbum para la juventud y pares, que parecen ser las críticas que levantan mas vuelo (como las que aparece Llinás y tal), y no con las autoridades de la UNA o del INCAA.

        *Pequeña aclaración: en «la vereda opuesta del pasaje Giuffra» sigue estando Giuffra y en ambas veredas hay sedes de la FUC.

        Le gusta a 1 persona

  9. Como les duele el orto y se sienten zarpados que tuvieron que salir con los tapones de punta a defender la peli de sus professssssssss.
    Una película muy mediocre y muy acomodada, pero que igual le agradezco su existencia ya que dejó muy explicito el hecho de como funciona el nicho, y de lo poco que le queda de vida al mismo.

    Me gusta

  10. Antonio,
    Así que no hay más críticas porque está ya alcanzó? Curiosa e «ingenia» visión de como funciona la crítica, que no teme a la repetición: fíjate sino como Quintín y Villegas ya están haciendo lo suyo para que haya muchas a favor de esta película…
    Pero aún así no se me ocurriría hablar livianamente de «ustedes», como vos hacés.
    Decís: «si a ustedes les compete el INCAA ya que planean hacer sus películas por ese medio ¿Por qué están mas preocupados por una universidad privada y carente de interés que por aquello que les afecta?»
    1) Quienes son «ustedes»?
    2) «Ustedes» no hacen películas por el INCAA?
    3) Que tiene que ver acá la forma de producción con lo que de está discutiendo?
    4) Extraña pero transparente concepción de lo que les «preocupa» y «afecta»…

    Me gusta

    1. Prividera,

      El que «no teme a la repetición» sos vos, y para seguir el juego me doy la libertad de repetir el esquema de mi respuesta anterior. Empiezo por aclarar una lectura maliciosa de lo escrito, luego intento obviar la manera en la que te separas de procedimientos semejantes a los tuyos y finalmente trato de responder a tus preguntas (aunque las mías no reciban el mismo «trato»).

      No es que «no hay más críticas porque está ya alcanzó», «está» claro que en mi texto me refiero al conformismo por parte de un público que sabe leer lo que había para ellos en una critica que no escribieron ellos. Mi hipótesis es que tal vez eso sació las ganas de discrepar aunque sea en una coma. Algunas criticas son cómodas, a eso voy, la de Villegas también lo es, y se terminan dibujando cada uno su propio círculo.

      Mi inserción dentro de este blog es bastante clara, ni siquiera tiene mucho que ver con la película sobre la que se escribe, si no con una sensación que desprende el texto; en él se intenta postular una categoría estética y asociarla a una institución en particular, asumiendo en el proceso ciertas características de dicha institución. Yo, en mi respuesta, hago un paralelismo entre el funcionamiento de la misma, es decir la FUC, y del Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales. Ahora aguardo la respuesta de Guarnaccia al respecto ya que me interesa profundamente qué piensa de la comparación que pongo en marcha. Así que para responderte:

      1) Con ese «ustedes» me refería a gente que no fue a la FUC (implicando que sus proyectos no pueden ser producidos por la misma, o tal vez sí).
      2) Por lo pronto no hice ninguna pero cuando la haga te prometo que va a ser un political film.
      Lo que no quiere decir que no haya ejemplos de FUCers produciendo mediante el INCAA u otros etcéteras, a eso apunta mi texto: a la FUC, cuando he visto que la nombran, se la toma como una palabra ligada a cierta estética, yo me pregunto que tan cierta es esa ligazón y que tanta diferencia tiene con el INCAA. Al mismo tiempo me pregunto por qué genera tanta discusión esa estética y no la de «Tiempo perdido» hecha por el Colectivo Rutemberg (con esto no quiero decir que no se debería criticar con ferocidad a las «películas FUC», pero sí me asombra la tendencia)
      3) Me sorprende de un marxista.
      4) Yo imagino que debería preocuparles. Por cuestión de tinta derramada parece que es mas importante la nueva de Solarz.

      Me gusta

      1. Ya me perdí, Antonio…

        Me mareó lo del “conformismo por parte de un público que sabe leer lo que había para ellos en una crítica que no escribieron ellos”. Y sigo sin entender como eso “sacia las ganas de discrepar”.

        No entiendo tampoco cuál sería el paralelismo entre un organismo estatal que reparte fondos por todos lados, y una escuela privada que se ocupa de los que pagan su cuota.

        A mí me sorprende que creas que “un marxista” reduce todo a lo económico, pero me imagino que tu idea del marxismo es igualmente plana.

        Si tu «ustedes» se refería a “gente que no fue a la FUC”, el universo es notoriamente más amplio y variado que a la inversa… Tal vez ahí encuentres el motivo de que se vea “cierta estética” común ene se círculo cerrado.

        La tinta derramada evidentemente es la de ustedes, aunque no veo que les preocupe mucho. Seguramente vamos a seguir viendo mucho cine tofu.

        Me gusta

  11. Prividera,

    Me doy la libertad de repetir el esquema de mi respuesta anterior. Empiezo por aclarar una lectura maliciosa (y ahora agrego desinteresada) de lo escrito, luego intento obviar la manera en la que te separas de procedimientos semejantes a los tuyos y finalmente trato de responder a tus preguntas (aunque las mías no reciban el mismo «trato»).

    Seguramente seguiremos viendo cine tofu, el tema es qué hacemos «nosotros» con eso. Lo del marxismo era un chiste, para mostrarte la influencia que tuviste sobre mí. De hecho mis padres me pusieron Antonio por Gramsci.

    El paralelismo es el que trazo en mi primer comentario, aunque le falte desarrollo y pensamiento (tal vez para una nota). En términos generales lo que postulo es que, mas allá de lo que marcas y que es evidente, ambos conforman modelos estéticos y maneras de hacer cine. También creo que AMBOS en este momento están atravesando una crisis profunda, tanto la FUC con su festival a base de tofu en las costas francesas, como el INCAA con su presidente al cual parece que le gusta mucho Lara Croft.

    Saluti.

    Me gusta

  12. Hola, no se quien sos ni me interesa, de hecho me resulta extraño que una crítica a una insulsa película despierte tanto interés. En calidad de cinéfilo y habitante de Mar del Plata, celebro que se ponga en discusión el punto muerto en que se encuentra nuestro cine nacional. Falta mucha critica, a veces creo que hasta de la lapidaria, para ver si se puede hacer buen cine. Padecí bastante la asistencia a un festival cada vez más ajeno, con todo agotado de antemano, y con ese tufillo hipster tan repelente al ser popular. Es paradójico que un Festival de rango internacional destaque por su cabotaje y provincialismo. Desde ya me sumo a tu critica, hacer un coming on age sin celulares, sin porno, (y en Argentina!) en el ’21 es una entelequia que ni siquiera funciona como artefacto. Saludos.

    Le gusta a 1 persona

  13. Hay algo muy recurrente en nuestro cine argentino independiente que se divide en dos. Primero estas pelis como las de la critica de Tomas que son anodinas que no cuentan nada y que son como el tofu perfectamente definidos, y no es casual desde donde salen los que las escriben y dirigen y a quien le hablan y quien también el sistema que financia, eso no es novedad como tampoco es novedad la otra cara de esta moneda que son los mismos pero enamorados de los pobres y que se van a un pueblo del interior a contar esto mismo pero con 5 escalones sociales mas abajo agregando silencios también y muchos por que nada mejor en el cine argentino que no sabe que contar que meter la excusa del silencio y un perro y casas bajas de provincia. No esta mal que una critica se mueva de la peli en si misma para hablarle a una generación de cineastas que están empecinados en hacer esta peli una y otra vez,, estas pelis y las otras están hechas en un circulo vicioso de festivales específicos y viajes para recorrer algunos puntos del mapa y verse las caras y decirse cineastas y es un sistema cíclico que se retroalimenta desde la escuela de cine y el instituto de cine casi como un capricho que hay que financiar, en este sistema de tongos y amistades e intereses esta creado para darles una medalla a los nenes progres que escriben hace muchos años el mismo guion y básicamente es una generación tras otra de los mismo y con mínimas variaciones. los que vinieron a criticar al critico no tienen muchos huevos para hacerse una autorreflexión y salir del cascaron protector que les dice que este mundo es digno de contar,Que esto que ellos quieren seguir contando es vacio y sin sabor. por eso patalean con esta pseudo intelectualidad de pegarse con guantes como en el siglo 16 con argumentos pasivo agresivos defendiendo no tanto una pelicula si no un sistema bastante toxico de enseñar, de escribir, de producir y de mirar.

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Primeros pasos
A %d blogueros les gusta esto: